7 consejos para dar el salto a la agilidad y no morir en el intento

Desde Tigalia queremos darte alguna pista de lo que desde nuestra experiencia puede suponer la diferencia entre un salto hacia la agilidad exitoso y el más profundo fracaso.

Cuando una organización decide adentrarse en el mundo de la agilidad se enfrenta a situaciones desconocidas hasta entonces que pueden ser difíciles de gestionar apropiadamente si no se planifica desde el inicio, lo que acaba llevando a la organización a concluir que agile “no es apropiado para ellos” o que “funcionaría si fuéramos una empresa más grande, pero somos pocos”.

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de llevar a cabo este proceso de transformación es entender que estamos abordando un profundo cambio en la cultura de la empresa, que afectará a roles, personas y procesos, y que sólo sí y solo si, esta cultura es incorporada, la evolución tendrá éxito.

1- El Manifiesto Ágil

Partiendo del hecho que ya hemos dado por bueno el cambio cultural que se ha de producir, empecemos por el principio: el Manifiesto Ágil; en él se mencionan los 4 pilares y los 12 principios que toda organización ágil debe seguir. Si somos capaces de incorporarlos y tenerlos siempre presentes, el proceso posterior será mucho más sencillo. Como mínimo deben cumplirse estas premisas:

-. Individuos por encima de procesos.

-. Relación con el cliente por encima de relación contractual.

-. Software funcionando por encima de documentación exhaustiva.

-. Adaptabilidad al cambio sobre planificación.

Si no nos parecen bien estas bases, no tiene sentido que vayamos más allá de este paso, porque terminará en fracaso.

2- Esponsorización

Como se trata de un cambio cultural que va a afectar a toda la empresa, mientras Gerencia no afronte este reto como algo propio, acabará siendo sólo la forma en la que el departamento de IT trabajo, y no llegará a expandirse por toda la empresa.

3- Pide ayuda

Contar con un externo que asesore a Gerencia o al Patrocinador del cambio en las mejores prácticas, cómo evolucionar, qué pasos dar, con qué perfiles contar, cómo gestionar el cambio, es la solución óptima.

Un Agile Coach con la suficiente experiencia, ya ha pasado por esto en otras empresas, es perfecto conocedor de las dinámicas generadas en los grupos de personas ante cambios de semejante calado y adapta los cambios al equipo de personas con las que cuenta. Él conoce el destino al que quieres llegar, y cuenta con las herramientas para que, en caso de que el rumbo varíe, rectificarlo para alcanzar buen puerto.

4- Mantén bajo control el día a día

Al comienzo es lo más difícil, porque necesitarás tiempo para que el equipo pase la fase de turbulencias y empiece a trabajar bajo el nuevo framework. Por otro lado, Gerencia querrá ver los cambios pronto y puede que siga hablando de términos como plazos, presupuestos, y requisitos, que pueden causar fricciones.

Por tanto, lo recomendable es empezar con un equipo pequeño que haga de avanzadilla y de banco de pruebas. Todo lo que aprendas con este grupo, serán lecciones aprendidas cuando la nueva metodología se despliegue por toda la compañía.

5- Las demos son demos

Tal y como hemos definido la medida real de avance es el software funcionando. Por lo tanto, el día establecido para realizar la demo, se debe mostrar una solución funcional, con las implementaciones que se han realizado en ese sprint, para que así desde Negocio sean capaces de ver, probar y evaluar, si lo que se está haciendo se parece a lo que necesitan o no.

En esta demo, debe estar presente todo el equipo, y la debe realizar un miembro del mismo, y lo recomendable es que vaya variando. ¿Por qué? Porque favorecemos el sentimiento de pertenencia al equipo, y todos se sienten valorados.

6- ¿Auto-organización?

Quizá no en primera instancia porque el equipo todavía no tiene la madurez, pero ese debe ser al escenario al que se debe llegar. Ya sea con el apoyo de un Agile Coach, o el mismo Scrum Master con el que cuente ese equipo pionero dentro de su compañía, se debe ir formando y educando al equipo incorporando diferentes técnicas, herramientas, y hábitos, para que trabajen y se organicen de forma autónoma.

7- Mejora continua: Retrospectivas

Por todo lo comentado anteriormente, se antoja difícil poder llegar a cumplirlo, si no hay un momento en el que todo el equipo, TODO, se sienta y dialoga sobre cómo se ha trabajado. Se trata de una reunión especial en la cual un equipo decide hacer una pausa para reflexionar sobre el trabajo realizado, ver qué lecciones pueden capitalizar y decidir cómo aplicar lo que aprendieron en el futuro cercano.

En la forma más básica de retrospectiva, se contestan las siguientes preguntas:

-. ¿Qué hicimos bien?

-. ¿Qué hicimos mal?

-. ¿Qué vamos a hacer distinto la próxima vez para mejorar?

Los tres resultados que se persiguen en las retrospectivas son que cada participante pueda expresar y escuchar distintos puntos de vista, que el grupo pueda identificar y consensuar las principales causas de algunos de sus problemas, y por último y quizá lo más importante, que el grupo pueda elegir algunas acciones de mejora a probar a la brevedad

Como resumen, si queremos que esto resulte debemos asimilar que hay que hacer un cambio cultural que va a impactar en los cimientos de la empresa. También es muy importante que desde Gerencia tengan claro, lo que implica este cambio, y que sean promotores de la evolución. Y por último, antes de hacer que toda la empresa se mueva a un entorno ágil, es muy recomendable avanzar con un equipo, y que nos permita testar todo antes de mover a toda la organización.

Si estás dando tus primeros pasos, quizá te interese el ebook que hemos realizado en Tigalia titulado: ¿Qué es Agile? ¿Qué es scrum? ¿Cómo los diferencio?

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