3 Claves para la evolución ágil en mi empresa

Si consideras que la forma actual en la que gestionas tus proyectos o desarrollas tus productos, no te alcanza para aportar valor a tu cliente cuando lo necesita, este artículo te interesa. Que la agilidad está aquí para quedarse es algo de lo cual nadie duda. Desde Tigalia, también nos gustaría comentar que a pesar de que ahora se ha popularizado, la agilidad es algo más que una moda. Los inicios, previos a su formalización en el Manifiesto Ágil en 2001, se podría considerar muchos años atrás.

En libros considerados referencia de los conceptos ágiles, como por ejemplo:  Extreme Programing, Digital Computer Programing, Psicology Computer Programing o Peopleware), ya se pueden percibir rasgos identificativos de lo que se podría considerar ágil. Sin embargo, no fue hasta el 2001 donde se acuñó el término, y desde hace unos 4-5 años cuando ha adquirido mayor renombre. Esto puede ser debido a que, cada vez son más las empresas que, ante un entorno tan cambiante como el actual, tratan de adaptar el marco conceptual de la agilidad a su operativa, implantando frameworks como Scrum, Kanban, Scrumban, XP, Crytal o DevOps entre otros.

Fuente: CertiProf

Los 4 pilares sobre los que se basa la agilidad son:

 

1. Individuos e interacciones sobre procesos y herramientas.

2. Software funcionando sobre documentación extensiva.

3. Colaboración con el cliente sobre negociación contractual.

4. Respuesta ante el cambio sobre seguir un plan.

 

Sin embargo, este primer paso que es abrazar estos pilares, sobre lo se va a sustentar toda la evolución que se va a realizar, es donde radica el problema. Ya que puede ser más complicado adoptarlos en entornos donde no hay un desarrollo de software, si no en departamentos que ofrecen servicio a la empresa, como Recursos Humanos, Financiero, Marketing, etc…

Aquí es donde está la clave, debemos seleccionar los principios básicos que se pueden aplicar sin olvidar los pilares de la agilidad, que son la esencia.

¿Cómo encajan la planificación y la agilidad?

Que uno de los mantras más repetidos una y otra vez en agilidad, es que el cambio es bienvenido, en referencia al pilar sobre la respuesta ante el cambio, no significa que no se planifique, si no que debemos ser versátiles, “tener cintura” y adaptar el plan al entorno. Tanto a nivel corporativo, a nivel de áreas, como de producto, debe haber una planificación a corto y medio plazo y una visión a largo plazo. Si no sabemos a dónde queremos llegar, ni los medios planteados para conseguirlo, dará igual lo que hagamos. Como dice la frase: “no hay viento favorable para un barco sin rumbo.

Sin embargo, una vez tenemos definida la planificación, su adaptación ante los cambios que haya que realizar, permitirá variar el rumbo o pivotar pero siempre teniendo como guía los objetivos identificados en la planificación.

Sin una planificación mínima, la agilidad no va a ser la salvación de esta empresa, ya que tenemos un problema estructural. Debe existir un mínimo de planificación, saber a dónde vamos, dónde vamos a “jugar”, cuales van a ser nuestras armas, cómo vamos a ganar, cual es nuestra esencia. Siempre habrá tiempo para adaptarnos iteración tras iteración, pero como comentamos anteriormente, el barco debe tener un rumbo marcado.

¿Sin comunicación tiene sentido la agilidad?

Cada vez hay más empresas con estructuras horizontales, con espacios amplios, sin despachos, donde se facilita la comunicación entre equipos y con los líderes. Si en una empresa, tenemos los

departamentos separados físicamente sin facilitar la colaboración y la eliminación de silos, puede darse el caso de que existan problemas de comunicación.

Hoy en día disponemos de medios digitales más que suficientes para que la comunicación no sea un problema a pesar de que estemos separados a miles de kilomentros.  No obstante, esa comunicación hay que alimentarla, facilitarla, promoverla y sacar el máximo del equipo de personas que compone la empresa. Un equipo ágil, es una parte de ésta, unido eventualmente para conseguir unos objetivos concretos, como parte de un todo.

Sin una comunicación fluida que facilite una mentalidad única y ganadora dentro de la compañía, el fracaso está casi seguro.

¿Qué pasa con la confianza?

La base de la agilidad es tener equipos autosuficientes y auto organizados, ¿podemos pensar que esto puede existir sin una alta confianza en nuestros semejantes? Todo parte de la confianza en las personas, como principio básico de los acuerdos de trabajo dentro de un equipo que practica la agilidad.

Si no somos capaces de delegar, transmitiendo confianza al equipo o a nuestros compañeros, nunca podremos llegar a vivir una experiencia ágil plena. Las agilidad va de personas, ellas son la base, y por lo tanto si no hay una confianza absoluta en el trabajo a despeñar por cada uno de los miembros, esto va a ser muy difícil.

Por lo tanto, los puntos a trabajar en esta evolución hacia la agilidad y para que pueda llegar a aplicarse de la forma más eficiente posible son:

-. Planificación: la mayoría de las empresas lo hace, y de una manear más que razonable, pero no por ello no podemos dejar de resaltar también su importancia.

-. Comunicación y Confianza: son dos conceptos que sobre todo implican un cambio cultural dentro de la empresa, y que creemos que son los que más hay que trabajar, para saltar a la agilidad, la de verdad.